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Perros sueltos, ruidos molestos, medianeras mal construidas, estacionamiento de vehículos en lugares impropios o conflictos de convivencia, son algunos de las causas que afectan la armonía entre vecinos. La mediación comunitaria es una herramienta que se pone a disposición de la comunidad para la resolución de problemas como los que anteriormente citamos. Claudia Arias vive en Mendiolaza e integra el Centro Público de Mediación Comunitaria del Defensor del Pueblo, explica que la mediación es  un “proceso para facilitar la comunicación entre partes. Se presenta en diferentes etapas y es una herramienta extrajudicial a la cual todos los ciudadanos tienen acceso por derecho”.

¿En qué consiste ese proceso?

“Se inicia cuando unas de las partes, que puede ser una o un grupo de personas identifica una dificultad en el diálogo con la otra parte involucrada. Preferimos no llamarlo conflicto, sino más bien dificultad en la comunicación. Entonces, se solicita un turno en el Centro Público de Mediación Comunitaria y se le asigna por sorteo un mediador que será el encargado de contactar a la parte que inicia el proceso para averiguar más sobre el caso. Luego contactará a la otra parte, informándole que se ha iniciado un diálogo y que se abrirá un espacio en tal sentido, llamado mesa de diálogo”.

La abogada y mediadora hace hincapié en que en esta instancia es fundamental que en el primer contacto quede claro que se busca facilitar la comunicación y destaca “Cuando un vecino o vecina inicia un trámite de mediación, de antemano se entiende que hay intenciones de resolver el problema de comunicación con la otra parte sin tener que acudir a un abogado, a la policía o a las denuncias en las redes sociales. Como mediadores anticipamos que no se aplicarán multas, sino que una de las partes necesita sentarse a dialogar con la otra en relación a un tema vecinal. Podemos enviar una invitación a concurrir a una reunión al Centro de Mediación según la residencia de la persona, se acuerdan horarios, el procedimiento es muy flexible y sin costo para ambas partes. En el caso de Sierras Chicas hay dos oficinas de mediación, una en Salsipuedes y otra en Unquillo. Esto es algo positivo ya que no se lleva a cabo en tribunales, que generalmente es un entorno que tensa la situación porque es desconocido para muchos. En el caso de las audiencias de mediación se realizan en un entorno cercano a las partes”.

¿Cuál es el objetivo de la mediación?

“Los mediadores no siempre buscamos llegar al acuerdo, pretendemos que la interferencia en la comunicación entre ambas partes disminuya, evitando llegar a situaciones más graves. Instamos a que la solución siempre provenga de algunas de las partes involucradas, empoderando la opinión de las partes. De ninguna manera ordenamos qué y cómo hacer algo. Sino que interpelamos: ¿Qué harías vos en ese caso? ¿Para vos que sería más conveniente? Aspiramos a través del diálogo a entender la diversidad de opiniones. La mayoría de los ciudadanos busca la sanción el castigo, la mediación viene a restaurar relaciones y vínculos en este caso vecinales”.

Al mediador se le asigna cada caso mediante sorteo. Este debe ser una persona neutral a las partes involucradas en el proceso y puede desistir de tomarlo alegando razones como cercanía con alguna de las partes. Claudia Arias explica que en la primera reunión se firma un acuerdo de confidencialidad por el cual todas las partes involucradas en el proceso se comprometen no divulgar lo que se habla en la mesa de diálogo. “No podemos divulgar nada de lo que ocurre en esa reunión, ni las instancias privadas que se tengan con las partes ya que en ocasiones se tocan aspectos muy sensibles o privados”, explica.

¿Cómo se inicia un diálogo cuando hay una situación de conflicto?

“La persona que pide la mediación debe saber de antemano que no se puede obligar a otra a dialogar. Si una de las partes no acede, directamente el proceso no se inicia. Como mediadores, debemos insistir en transmitir tranquilidad, colaborar y ayudar a obtener un resultado positivo para ambas partes. En el 90% de los casos las reuniones se concretan y se crea un espacio de confianza y seguridad”.

La importancia de lo que no se dice

Arias explica que al iniciar un proceso, hay cosas que se cuentan y otras que no y ejemplifica: “Es como un iceberg, en principio quedan expuestos los conflictos pero con el avance de las reuniones comenzamos a descubrir lo no dicho lo que no se cuenta, que sería la parte sumergida de ese iceberg. Nuestra tarea también es llegar hasta esos lugares y descubrir que es lo que no se cuenta para poder ayudar. No todo es verbal, hay que hacer una lectura, también, del lenguaje gestual y corporal, ver si una de las partes está nerviosa, si se le seca la boca, se le quiebra la voz, si se muestra incómodo o incómoda. Debemos utilizar un lenguaje claro y adaptarlo a cada situación. Nos ha pasado en mesas de diálogo que sin saberlo una de las partes tiene una disminución auditiva, por ejemplo y en ese caso hay que adaptar los tiempos a esa persona. En este momento de restricción de actividades, tenemos la posibilidad de contar con las mediaciones virtuales, dentro de las cuales yo me siento muy cómoda porque esta modalidad me permite de cierta manera, entrar en el mundo de las partes, acceder a ese recorte de espacio en el que puedo ver parte de su casa, si alguien pasa cerca, me pueden mostrar una foto que tengan a mano. La otra parte se siente cómoda porque está en su entorno cotidiano. Esta instancia nos aporta información que la mediación presencial no”.

¿Qué satisfacciones le brinda la mediación comunitaria?

“Tratar de que el otro pueda transmitir lo que realmente desea. Antes de la virtualidad tuvimos un caso muy interesante en la Defensoría por el cual que se trasladó un grupo de mediadores hasta una localidad del norte cordobés donde juntaron a toda la comunidad una comunidad chica, de 100 personas, hubo muchos mediadores para colaborar. Fue una mediación de multi partes resultó una experiencia muy interesante e enriquecedora con resultado positivo.

¿Qué pasa cuando luego de la mediación no hay acuerdo?

“Se le da comienzo a la instancia judicial, dentro de la cual no tenemos injerencia los mediadores. Y cuando el resultado de la mediación es positivo, se le da un seguimiento al caso para verificar que el acuerdo se haya cumplido”.

Centro de Mediación Comunitaria del Defensor del Pueblo

Tucumán 25, Primer Piso. Torre Oeste Teléfono: 0800-777-0337 int. 128

area.mediacion.defensorcba@gmail.com

Dra. Claudia Arias Abogada-Mediadora-Notaria (M.P 1-28334) (Mat. 625)

Teléfono: 351 5214501

arias33asociados@hotmail.com

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